Nuestra historia

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ADAME FLORES

Casa Textil Mexicana · Desde 1935

Una historia que comenzó entre hilos, telares de madera y el esfuerzo de una familia mexicana.

En el corazón de Pátzcuaro, Michoacán, entre calles empedradas, arquitectura colonial y tradiciones artesanales, nace una historia que ha trascendido generaciones.

Desde 1935, nuestra familia ha mantenido viva una tradición que encuentra su esencia en el algodón, en el trabajo de las manos y en los conocimientos que se transmiten de una generación a otra. Hoy, esa historia lleva un nombre: Casa Textil Mexicana ADAME FLORES.

Foto antigua
Retrato de nuestro abuelo

Los primeros hilos

Nuestro abuelo comenzó su camino en el mundo textil cuando apenas tenía 18 años. A esa edad ya dedicaba sus días a tejer mantas tradicionales en telares rústicos de madera, las herramientas con las que aprendió y perfeccionó el oficio que lo acompañaría toda su vida.

El trabajo no era sencillo. Tejer una manta artesanal requiere paciencia, concentración y una sensibilidad especial para comprender cómo cada hilo se entrelaza con el siguiente. No se trata solamente de fabricar una tela: se trata de dominar una técnica y comprender que la calidad nace de la dedicación.

Lo que comenzó como el trabajo de un joven artesano se convirtió en una trayectoria de toda una vida dedicada a los textiles mexicanos.

Foto antigua
El telar de madera / nuestro abuelo tejiendo

Un oficio que creció junto a una familia

A los 21 años, nuestro abuelo contrajo matrimonio y, con el tiempo, formó una familia de seis hijos, sin dejar nunca el oficio que había aprendido desde su juventud.

Pero las tradiciones no continúan por sí solas: necesitan personas dispuestas a aprenderlas y transmitirlas. De sus seis hijos, una de sus hijas encontró un interés especial en el trabajo artesanal de su padre. Años después, uno de sus nietos también descubrió el valor de aquel oficio familiar.

El abuelo que dedicó su vida a perfeccionar un oficio. La hija que encontró valor en su conocimiento. Y el nieto que quiere llevar ese legado hacia el futuro.

Tres generaciones conectadas por una misma historia.

Foto antigua
Tres generaciones de la familia

La Casa de los Once Patios

Nuestra historia está profundamente vinculada con uno de los espacios culturales más emblemáticos de Pátzcuaro: la Casa de los Once Patios. Es allí donde nuestro abuelo ha comercializado las piezas textiles que elabora.

Entre sus productos destacan las tradicionales mantas de algodón, las camisas, los pantalones de manta, los vestidos para niña, la ropa típica mexicana y una amplia variedad de mantelería, lisa y bordada. Todo elaborado con 100% algodón y de manera artesanal de principio a fin.

Foto antigua
Nuestro local en la Casa de los Once Patios

De Pátzcuaro para México y el mundo

Con los años, el trabajo de nuestra familia ha llegado mucho más allá de Pátzcuaro. Hemos vendido por mayoreo y menudeo a clientes de toda la República Mexicana y de otros países. Para nosotros, cada venta es la oportunidad de compartir una pequeña parte de nuestra cultura con personas que valoran el trabajo artesanal.

Una nueva etapa: ADAME FLORES

Hoy comenzamos un nuevo capítulo: unir la tradición artesanal mexicana con las oportunidades del mundo digital. Así nace Casa Textil Mexicana ADAME FLORES, una marca que honra nuestras raíces y lleva el legado familiar hacia el futuro.

Queremos que cada persona que conozca nuestra marca descubra la historia detrás de nuestras creaciones: el valor de una manta tejida en un telar de madera y la belleza de las prendas tradicionales mexicanas. Porque creemos que la innovación no tiene por qué sustituir a la tradición: puede convertirse en una herramienta para conservarla.

Foto antigua
Manos tejiendo / mantas de algodón

Nuestra promesa

Para nuestra familia, una manta no es solamente una manta. Es el reflejo del esfuerzo de nuestro abuelo, de las enseñanzas que ha transmitido y del compromiso de las nuevas generaciones por conservar su trabajo.

Por eso mantenemos nuestro compromiso con los textiles 100% algodón, la elaboración artesanal y el respeto por las tradiciones que nos dieron identidad. Desde Pátzcuaro, Michoacán, queremos compartir con México y el mundo una tradición que nos llena de orgullo.

Porque las modas cambian y los tiempos evolucionan, pero hay algo que permanece:

El valor de nuestras raíces.


ADAME FLORES

CASA TEXTIL MEXICANA · DESDE 1935

«No solo tejemos algodón. Tejemos la historia de nuestra familia, preservamos nuestras raíces y damos continuidad a un legado que merece permanecer por generaciones».


OUR STORY

ADAME FLORES

Mexican Textile House · Since 1935

A story that began among threads, wooden looms and the hard work of a Mexican family.

In the heart of Pátzcuaro, Michoacán, among cobblestone streets, colonial architecture and living craft traditions, a story was born that has lasted for generations.

Since 1935, our family has kept alive a tradition rooted in cotton, in handwork, and in knowledge passed down from one generation to the next. Today that story has a name: Casa Textil Mexicana ADAME FLORES.

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Portrait of our grandfather

The first threads

Our grandfather began his life in textiles when he was only 18 years old. At that age he was already spending his days weaving traditional mantas — the classic Mexican cotton cloth — on rustic wooden looms, the tools with which he learned and perfected the craft that would stay with him all his life.

The work was never easy. Weaving a handmade manta takes patience, focus and a special sensitivity for how each thread interlaces with the next. It is not just about making fabric: it is about mastering a technique and understanding that quality is born from dedication.

What started as the work of a young artisan became a lifelong devotion to Mexican textiles.

Old photo
The wooden loom / our grandfather weaving

A craft that grew with a family

At 21, our grandfather married and, in time, raised a family of six children, never leaving the craft he had learned in his youth.

But traditions do not survive on their own: they need people willing to learn them and pass them on. Of his six children, one of his daughters found a special interest in her father's craft. Years later, one of his grandsons also discovered the value of that family craft.

The grandfather who devoted his life to perfecting a craft. The daughter who saw the value of his knowledge. And the grandson who wants to carry that legacy into the future.

Three generations woven together by one story.

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Three generations of our family

The House of the Eleven Courtyards

Our story is deeply tied to one of Pátzcuaro's most iconic cultural landmarks: the Casa de los Once Patios — the House of the Eleven Courtyards. That is where our grandfather has sold the textiles he makes.

His pieces include traditional cotton mantas, shirts, manta trousers, girls' dresses, traditional Mexican clothing and a wide range of table linens, both plain and embroidered. Everything is made from 100% cotton and crafted by hand from start to finish.

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Our shop at the Casa de los Once Patios

From Pátzcuaro to Mexico and the world

Over the years, our family's work has traveled far beyond Pátzcuaro. We have sold wholesale and retail to customers all across Mexico and in other countries. For us, every sale is a chance to share a small part of our culture with people who value handmade work.

A new chapter: ADAME FLORES

Today we are opening a new chapter: bringing Mexican craft traditions together with the opportunities of the digital world. That is how Casa Textil Mexicana ADAME FLORES was born — a brand that honors our roots and carries our family legacy into the future.

We want everyone who discovers our brand to know the story behind what we make: the value of a manta woven on a wooden loom and the beauty of traditional Mexican garments. Because we believe innovation does not have to replace tradition — it can become a way to preserve it.

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Hands weaving / cotton mantas

Our promise

For our family, a manta is never just a piece of cloth. It reflects our grandfather's effort, the lessons he has passed on, and the commitment of new generations to keep his work alive.

That is why we remain committed to 100% cotton textiles, handcrafted production, and respect for the traditions that gave us our identity. From Pátzcuaro, Michoacán, we want to share with Mexico and the world a tradition that fills us with pride.

Because fashions change and times evolve, but one thing remains:

The value of our roots.


ADAME FLORES

MEXICAN TEXTILE HOUSE · SINCE 1935

"We don't just weave cotton. We weave our family's story, preserve our roots, and carry forward a legacy that deserves to endure for generations."